MADRID, 3 Octubre 2011
Investigadores de la Facultad de
Farmacia de la Universidad Complutense de Madrid (UCM) han participado
en una investigación que revela aspectos moleculares críticos de la
infección por la bacteria patógena 'Helicobacter pylori', causante del
63 por ciento de los casos de cáncer de estómago.
Dicha bacteria posee un sistema de secreción tipo IV, que actúa como
una "jeringa" inyectando proteínas en las células del huésped. Una de
estas proteínas es la CagA, que es el principal factor de virulencia ya
que, una vez translocada al interior de las células epiteliales
gástricas, inicia un complicado "programa de señalización" que conlleva
la alteración de varias rutas celulares.
En ensayos 'in
vitro', el modelo de estudio más usado es la infección de líneas
gástricas como las células de adenocarcinoma gástrico o células AGS,
cuya infección con la bacteria provoca disgregación de las células
originando un fenotipo denominado colibrí ó "hummingbird".
Precisamenteo dicho trabajo, que ha sido publicado en la revista 'Cell
Host and Microbe', ahonda en la participación de una proteína del
huésped, denominada cortactin, en el fenotipo de hummingbird, también
denominado "cell scattering".
Cortactin es una oncoproteína que regula el esqueleto de la célula ó
citoesqueleto, y la adhesión y migración celular. Esta proteína es
necesaria, por ejemplo, para la formación de las invadopodias, que son
unas protusiones de la membrana que penetran la matriz extracelular
degradándola y son fundamentales en determinados procesos de metástasis.
Los resultados del estudio revelan información acerca del modo en que
el 'helicobacter' manipula a nivel molecular las modificaciones de
cortactin, promoviendo la fosforilación de cortactin en serinas e
inhibiendo, al mismo tiempo, su fosforilación en tirosinas.
Además, se demuestra que la infección con el patógeno promueve y activa
la interacción de cortactin con la quinasa de adhesión focal (Focal
Adhesion Kinase o FAK), que es actualmente una posible diana terapéutica
en tratamiento de varios tipos de cáncer.
De igual modo, la
doctora Narcisa Martínez Quiles, principal responsable de la UCM en este
estudio, recuerda que cortactin, al ser una proteína esencial en el
control del citoesqueleto, es diana de varias bacterias patógenas,
aparte de Helicobacter.
De hecho, según informa el Servicio
de Información y Noticias Científicas (SINC), Martínez Quiles y su
equipo han demostrado cómo la adhesión de la bacteria 'Escherichia coli
enteropatógena' (EPEC), muy relacionada a la causante del reciente brote
mortal de 'E. coli' en Alemania (EHEC) también manipula a cortactin.
Por ello, apuntan los autores del estudio, la repercusión del mismo
no se limita solamente a 'Helicobacter' y a otras bacterias sino que
"abre nuevas cuestiones que se estudiarán en diversos campos, tales como
la migración y adhesión celular, componente esencial de las metástasis
tumorales".