Helicobacter pylori es la única bacteria presente en el estómago, según ha explicado a Diario Médico su descubridor Robin Warren, de la Universidad Western Australia, que participa hoy en la reunión Understanding Complex Networks: the new Health Research paradigm of 21st Century, organizada por el Caiber en Madrid.
Se trata de una bacteria que se transmite a los recién
nacidos. "La mayoría de los afectados lo están durante toda la vida; por
eso es necesario tratarla desde los inicios. No sabemos cómo se
transmite, aunque hay que tener en cuenta que los recién nacidos no
producen mucho ácido en el estómago, puesto que el aparato digestivo
madura con la edad, lo que puede favorecer la infección".
Warren ha recordado que en algunas culturas la madre mastica la comida y luego se la da al recién nacido, lo que puede ser una vía de transmisión. "Aparte de eso, no tengo ni idea dónde lo pueden adquirir los recién nacidos, pero sí que habrá más vías de transmisión".
La mayoría de las personas que tienen Helicobacter pylori no desarrollan úlcera péptica, pero la mayor parte de los afectados con úlcera péptica sí que tienen HP. No se sabe muy bien el mecanismo subyacente, "pero conocemos que hay algunas cepas más virulentas que otras y que también influirá la suerte, el sistema inmunitario y otros aspectos".
Según su descubridor, la infección por HP ahora es menos común, y quizás se puede deber a la higiene. En sujetos jóvenes es menos frecuente, "aunque en los países en vías de desarrollo el cien por cien de los individuos están afectados".
Prevención
Por eso, se supone que
las políticas preventivas deberían iniciarse en las primeras etapas de
la vida, "si se sabe como hacerlo, porque yo mismo no sé muy bien como
se hace".
Warren ha puesto el ejemplo de Japón, donde casi todos los mayores están infectados por HP, debido a las condiciones higiénicas derivadas de la II Guerra Mundial. "Eso es lo que creíamos. Mi nuera es japonesa y tiene la infección. Me contó que ella masticaba la comida y se la pasaba a sus hijos recién nacidos; de hecho, les transmitió la bacteria".
Con respecto a los tumores, el patólogo ha recordado que la infección por HP sí que se asocia a ellos, pero no todos lo desarrollan. "Los pacientes con un típico cáncer gástrico presentan la misma inflamación que la que se produce por la infección HP. La situación es bastante parecida. Todos los afectados tienen inflamación: es como el eccema cutáneo y, además, dura mucho tiempo".
Esa prolongación en el tiempo no depende de la gravedad, ya que tanto los casos leves como los más acentuados perduran durante varios años. Si se hace una biopsia gástrica después de mucho tiempo, se puede ver la evolución de la pared, "pero yo no he hecho seguimiento de poblaciones, por lo que desconozco el porcentaje de afectados que desarrollan después cáncer".
Tratamiento
De hecho, en Japón se
plantean la posibilidad de tratar a todos los sujetos mayores, puesto
que casi todos están infectados y la tasa de cáncer gástrico es muy
elevada.
Pero aún no lo han hecho. La mayor parte de los afectados no tienen síntomas. "Cuando descubrí que tenía HP, me traté, porque no quiero bacterias en mi estómago. La triple terapia es eficaz, pero no del todo".
El éxito del tratamiento se sitúa entre el 70 y el 80 por ciento. "Queda un 20 por ciento que sigue con la bacteria, con lo cual hay que cambiar el tratamiento".
Lo mejor sería recoger una biopsia del estómago del
paciente, cultivar la bacteria para conocer la sensibilidad al
antibiótico, "pero algunos médicos no se molestan en hacerlo, proceso
que sí hacen por ejemplo con una infección cutánea".
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