Helicobacter pylori es un bacilo Gram negativo altamente móvil, tiene forma de espiral y está rodeado por flagelos. Fue aislado por primera vez en el año 1983 por Warren y Marshall, relacionando a esta bacteria con la úlcera gástrica.
En las personas infectadas, esta bacteria vive en la capa de mucus del estómago donde, por su actividad ureásica, produce amoníaco con el que neutraliza parcialmente el ácido clorhídrico. Esta bacteria segrega ciertas proteínas que atraen a los macrófagos y neutrófilos produciendo inflamación en la zona afectada. Además produce grandes cantidades de ureasa, la cual al hidrolizar la urea neutraliza el ácido del estómago en su entorno, mecanismo por el cual se protege aún más del medio externo.
La infección por Helicobacter pylori es muy común. La prevalencia del Helicobacter pylori varía entre diferentes grupos de población y dentro de un mismo grupo. El riesgo de infección a lo largo de toda la vida en personas de países desarrollados, está entre el 40% y el 60%, siendo más del 90% en los países en vías de desarrollo, en los cuales aproximadamente el 50% de la población ya está infectada a los 10 años de edad.
El Helicobacter pylori se ha asociado a diferentes enfermedades, la mayoría de ellas del tracto digestivo.
La implicación de esta bacteria en la gastritis crónica activa, su asociación con la úlcera gastroduodenal y su inclusión por parte de la IARC en 1994 (grupo de estudio del cáncer, perteneciente a la Organización Mundial de la Salud) entre los agentes carcinógenos tipo 1, la ha convertido en uno de los microorganismos de mayor interés en patología humana.
La bacteria causa infección en más de la mitad de la población pudiendo provocar complicaciones tales como:
- Gastritis crónica: proceso inflamatorio más frecuentes del ser humano y estrechamente relacionado con la infección por Helicobacter pylori.
- Úlcera duodenal y Úlcera gástrica: Perforaciones en la mucosa del intestino o del estómago.
- Linfoma MALT: Linfoma que predomina en la edad adulta, más frecuente en mujeres y que constituye el 5-10 % de las neoplasias gástricas.
- Dispepsia no ulcerosa: dolor o molestia crónica recurrente en la parte superior del abdomen.
- Cáncer gástrico: La infección por H. pylori es considerada un factor de riesgo en el desarrollo del cáncer de estómago.
Las pautas recomendadas son: que el tratamiento sea bien tolerado, de fácil cumplimiento y con una tasa de erradicación de al menos el 85%. Se valorará siempre la relación beneficio-riesgo.
El tratamiento siempre debe ser el indicado por el médico prescriptor.
Para el diagnóstico de Helicobacter pylori, existen diferentes técnicas:
- Invasivas (prueba de la ureasa, examen histológico o PCR)
- y otras no invasivas, destacando el TEST DE ALIENTO.

Test de aliento para la detección de Helicobacter pylori.