junio 08, 2006

Cambio de rol del Helicobacter Pylori

La presencia del bacilo Helicobacter pylori en las arterias carótidas actuaría como factor estabilizador de la placa aterosclerótica, luego de activar la enzima hemooxigenasa. Esto que hasta hace poco era una sospecha, fue confirmado en un estudio hecho por especialistas argentinos.

Con la prolongación de la vida, la cirugía de las arterias carótidas –que reestablecen el flujo sanguíneo hacia el cerebro– es una operación cada vez más frecuente.

En general, esta intervención se hace frente a dos situaciones: cuando por un estudio Doppler se observa que el paciente padece una obstrucción superior al 75%, tenga o no síntomas; o bien cuando la obstrucción es menor (en general, del orden del 50%), pero el paciente tiene síntomas que hacen temer por su salud.

"Los patólogos tenemos la posibilidad de estudiar material de una arteria grande de un paciente vivo, cosa que no pasa en ninguna otra circunstancia", explica el doctor Gustavo Sevlever, quien junto con su colega, Sebastián Ameriso, son autores del trabajo sobre el H. pylori. Los especialistas trabajan en el instituto Fleni, de la ciudad de Buenos Aires.

Así fue que comenzaron a comparar las muestras extraídas entre dos grupos de pacientes, unos habían tenido síntomas y los otros no. "Lo primero que nos llamó la atención y que publicamos en el 2001, fue la presencia de la bacteria, Helicobacter pylori, que habitualmente está en el estómago, en la carótida".

Cabe consignar que la infección con Helicobacter pylori es muy frecuente. Se estima que prácticamente la mitad de la población humana tiene colonias de este bacilo, que en el estómago causa gastritis, úlcera gástrica y hoy está asociado a dos tipos de tumor.

"Hacía tiempo que en los estudios serológicos de pacientes con aterosclerosis, habíamos comprobado que aparecían anticuerpos contra esta bacteria, pero los anticuerpos delatan el pasaje del bacilo y no la presencia; son el indicio de que alguna vez uno tuvo esa infección, pero no son prueba de que hoy esté presente. No obstante, este antecedente nos orientó el estudio", sostiene Sevlever.

Efecto protector

"En ese momento, sospechamos de que el citado bacilo pudiera ser una causa de la ateroesclerosis, aunque nos parecía poco probable que fuera la única; o que se tratara de un pasajero inocente, o sea, el bacilo estaba ahí, pero no tenía nada que ver con el proceso", relata.

Lo que más les llamó la atención fue que en general había mayor presencia de la bacteria en los que no habían tenido síntomas; y que en el material de los que habían tenido síntomas, no estaba la bacteria.

"Una pregunta curiosa que nos hacíamos era cuál era el motivo por el que el bacilo estaba en la arteria.

Y buscando la respuesta en la literatura médica, mirando todos los lugares donde se identificó la bacteria (en el material quirúrgico de cirugía de la vesícula y en los cálculos de colesterol), observamos que como el Helicobacter pylori no tiene posibilidades de fabricar colesterol, una sustancia vital para la constitución de las membranas celulares, busca espacios donde pueda conseguirlo", explica Sevlever.

Fuente Diario Rionegro- Argentina