enero 19, 2007

El número de hermanos influye en el riesgo de desarrollar cáncer de estómago

Un nuevo estudio publicado en la revista de divulgación gratuita PLoS Medicine demuestra que las personas infectadas con la bacteria 'Helicobacter pylori' que además pertenecen a familias numerosas, con siete o más hermanos, tienen hasta el doble de riesgo de desarrollar cáncer de estómago.
Hasta ahora ya se sabía que esta bacteria, que puede vivir durante décadas en la mucosa del estómago, incrementa el riesgo de tumores y úlceras estomacales. En muchos casos, la infección, que se transmite por la saliva o las manos mal lavadas, puede persistir durante décadas sin llegar siquiera a dar síntomas.
En la década de los sesenta, investigadores de la Universidad de Nueva York (EEUU), dirigidos por Martin Blaser, recopilaron muestras de más de 7.000 varones de origen japoamericano residentes en la isla de Hawaii. Los datos sirvieron para publicar un estudio a mediados de los años 90 en la revista 'The New England Journal of Medicine' en el que se demostraba la relación entre el patógeno y el tumor.
Tras 28 años de seguimiento, 261 de estos hombres desarrollaron un cáncer de estómago. Empleando sus datos y los de otros tantos varones sanos empleados como control, los especialistas decidieron investigar si la aparición del tumor tenía alguna relación con el tamaño de la familia.
Y sus conclusiones demostraron que, efectivamente, el riesgo de que la infección acabase provocando un cáncer era dos veces superior en los hombres con mayor número de hermanos. Además, evaluando a quienes portaban las cepas más agresivas de la bacteria, los análisis también demostraron que los pertenecientes a familias numerosas presentaban mayor riesgo de cáncer.
Posibles causas
Los hermanos pequeños de estas proles eran los más vulnerables. Entre las hipótesis que barajan para explicar este fenómeno, mencionan que estos niños podrían haber adquirido la bacteria a través de sus hermanos mayores, cuando su sistema inmunitario no estaba aún plenamente desarrollado. Como el 'H pylori' ya estaba adaptado a una persona genéticamente relacionada con el pequeño de la familia, tendría una pequeña ventaja sobre sus defensas aún sin desarrollar, convirtiéndose así en una cepa más virulenta.
"Alternativamente", apuntan en el trabajo, "las familias numerosas pueden ser un marcador de bajo nivel socioeconómico". A su juicio, el hecho de que los casos de cáncer gástrico hayan descendido drásticamente en los países desarrollados podría deberse no sólo a la progresiva desaparición de la bacteria 'H pylori', sino a un cambio en el patrón de contagio. "La interacción de la bacteria con el cáncer de estómago es importante 'per se', pero también como modelo para otras neoplasias o enfermedades crónicas en las que la infección persistente juega un papel clave".
El doctor Abraham Nomura, de la Universidad de Hawaii, y que también participó en los experimentos de los años sesenta, considera que estas conclusiones ofrecen una importante información sobre los factores de la infancia que pueden repercutir en el desarrollo de un tumor hasta cuatro o cinco décadas más tarde.
"El hecho de que ciertos acontecimientos de nuestros primeros años puedan afectar al riesgo de desarrollar cáncer en la edad adulta es algo muy destacado", subraya su colega Blaser, "y este modelo puede servir también para otros tumores".
Una idea en la que coinciden los autores de un editorial en la misma publicación, Pagona Lagioy y Dimitris Trichopoulos, de las universidades de Atenas (Grecia) y Harvard (EEUU), respectivamente. "Esta investigación permite entender mejor las pautas pasadas de un cáncer gástrico y podría mejorar las predicciones de futuras tendencias introduciendo en la ecuación esta nueva variable".
Publicado en EL MUNDO SALUD