La bacteria de las úlceras ya vivía con el hombre hace 60.000 años
La bacteria Helicobacter pylori, tristemente célebre por ser responsable de buena parte de las úlceras de estómago y de duodeno, se expandió por el mundo siguiendo los pasos de los primeros Homo sapiens que se aventuraron a salir de África y a colonizar el resto de continentes. Hace 58.000 años, mucho antes de que los perros se convirtieran en el gran amigo del hombre, la molesta bacteria ya había entablado una relación íntima con nuestro epitelio estomacal. Y nunca nos ha abandonado.
A esta curiosa conclusión ha llegado un equipo internacional de científicos tras analizar la complejidad genética de la bacteria en voluntarios de diversos confines del mundo. Según publican hoy en la revista Nature, cuanto más lejos de África están las poblaciones analizadas, mas simple es la bacteria que vive en sus estómagos. La reconstrucción evolutiva mediante simulación informática ha concluido que la H. pylori partió de África del este hace unos 58.000 años --fecha compatible con la primera salida de los humanos modernos de África, generalmente datada entre hace 80.000 y 60.000 años--, se expandió por Asia, después por Europa y, ya en tiempos mucho más recientes, por América y Polinesia. Igual que el Homo sapiens.
SIN ENDOSCOPIA
"La evolución genética de la bacteria va paralela a la del hombre", resume uno de los participantes en el estudio, Emilio Pérez-Trallero, investigador del Servicio de Microbiología del Hospital Donostia, en San Sebastián. El trabajo ha estado coordinado por sendos grupos de la Universidad de Cambridge (Reino Unido) y el Instituto Max Planck de Biología Infecciosa, en Berlín (Alemania). Una de las contribuciones del equipo de San Sebastián ha sido desarrollar un método diagnóstico que permite obtener el Helicobacter pylori del estómago sin tener que pasar por una endoscopia.
En 1982, los australianos Robin Warren y Barry Marshall, luego galardonados con el Nobel del 2005, redescubrieron (identificaron correctamente) la bacteria y comprobaron su papel fundamental en las úlceras de estómago, hasta entonces atribuidas al estrés, el tabaco y las comidas picantes, entre otros factores. Aproximadamente la mitad de los humanos están infectados, con gran prevalencia en el Tercer Mundo, aunque en la mayoría de los casos no significa necesariamente padecer una úlcera. Los resultados, subrayan los investigadores, podrían revelar si la larga convivencia entre un patógeno y su anfitrión conduce a una mayor o menor virulencia.
La infección, que se suele adquirir en la infancia, se transmite probablemente de padres a hijos, por lo que suele acompañar a grupos de población durante generaciones.
Artículo escrito en EL PERIODICO de Cataluña
A esta curiosa conclusión ha llegado un equipo internacional de científicos tras analizar la complejidad genética de la bacteria en voluntarios de diversos confines del mundo. Según publican hoy en la revista Nature, cuanto más lejos de África están las poblaciones analizadas, mas simple es la bacteria que vive en sus estómagos. La reconstrucción evolutiva mediante simulación informática ha concluido que la H. pylori partió de África del este hace unos 58.000 años --fecha compatible con la primera salida de los humanos modernos de África, generalmente datada entre hace 80.000 y 60.000 años--, se expandió por Asia, después por Europa y, ya en tiempos mucho más recientes, por América y Polinesia. Igual que el Homo sapiens.
SIN ENDOSCOPIA
"La evolución genética de la bacteria va paralela a la del hombre", resume uno de los participantes en el estudio, Emilio Pérez-Trallero, investigador del Servicio de Microbiología del Hospital Donostia, en San Sebastián. El trabajo ha estado coordinado por sendos grupos de la Universidad de Cambridge (Reino Unido) y el Instituto Max Planck de Biología Infecciosa, en Berlín (Alemania). Una de las contribuciones del equipo de San Sebastián ha sido desarrollar un método diagnóstico que permite obtener el Helicobacter pylori del estómago sin tener que pasar por una endoscopia.
En 1982, los australianos Robin Warren y Barry Marshall, luego galardonados con el Nobel del 2005, redescubrieron (identificaron correctamente) la bacteria y comprobaron su papel fundamental en las úlceras de estómago, hasta entonces atribuidas al estrés, el tabaco y las comidas picantes, entre otros factores. Aproximadamente la mitad de los humanos están infectados, con gran prevalencia en el Tercer Mundo, aunque en la mayoría de los casos no significa necesariamente padecer una úlcera. Los resultados, subrayan los investigadores, podrían revelar si la larga convivencia entre un patógeno y su anfitrión conduce a una mayor o menor virulencia.
La infección, que se suele adquirir en la infancia, se transmite probablemente de padres a hijos, por lo que suele acompañar a grupos de población durante generaciones.
Artículo escrito en EL PERIODICO de Cataluña

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