La úlcera y el reflujo gastroesofágico (ERGE) no guardan relación con el estrés
Las enfermedades digestivas son algunas de las afecciones más comunes entre la población. Cuatro de cada diez adultos padecen habitualmente acidez gástrica y el 10% de la población padece reflujo gastroesofágico (ERGE). La comida rápida, los atracones, el tabaco o el alcohol... provocan en muchas ocasiones acidez, nauseas, dolor epigástrico... Muchos de estos síntomas nos ponen en aviso que pueda existir un problema gástrico.
Una de las afecciones más frecuentes es la acidez gástrica o pirosis. “La acidez no controlada puede producir enfermedad por reflujo gastroesofágico con esofagitis y sus complicaciones”, explica el doctor Mechen, jefe del Servicio de Endoscopia Digestiva del Hospital Universitario Gregorio Marañón.
Otra de los problemas digestivos más comunes es el reflujo gastroesofágico (ERGE) que consiste en el retorno del contenido gástrico al esófago y en ocasiones también puede ser del jugo duodenal que, al ser alcalino, provoca lesiones incluso más severas. “En la actualidad la sintomatología más frecuente del aparato digestivo superior es la derivada del reflujo gastroesofágico, caracterizada fundamentalmente por la aparición de acidez, localizada fundamentalmente en el epigastrio (parte superior del abdomen) y en la región retroesternal, acompañado en muchas ocasiones de regurgitaciones de alimento o exclusivamente de jugo gástrico. En la mayoría de las ocasiones se deriva esta sintomatología de la existencia de una hernia hiatal o de una alteración funcional del esfínter esofágico inferior”, señala el doctor Mechen. Cuando el reflujo es continuado se produce la inflamación de la mucosa esofágica y si no se controla pueden originar complicaciones como úlceras, hemorragias, estenosis o metaplasia de Barrett.
Ante una intensificación o frecuencia de cualquiera de estos signos se debe consultar al especialista y así evitar complicaciones mayores. “La aparición de acidez de forma continuada, la regurgitación nocturna o las molestias epigástricas que no se autocontrolan en muy cortos espacios de tiempo deben consultarse con el Médico de Familia que valorará la necesidad de hacer pruebas especiales y una consulta al Gastroenterólogo”, puntualiza el doctor Mechen.
El estrés y la ansiedad
Hasta los años noventa se creía que el estrés y los alimentos muy condimentados eran los responsables de las úlceras gastroudenales y de la gastritis. Sin embargo, ahora se sabe que el helicobacter pylori es el causante del 80% de las úlceras gástricas y 95% de las duodenales..
En los últimos tiempos, se ha señalado el estrés y la ansiedad como algunos de los principales factores que originan síntomas dispépticos como pesadez, flatulencia... aunque no condiciona la aparición de una úlcera o de la ERGE. “La patología ulcerosa y la ERGE son de origen infeccioso y no guardan una relación estrecha con el estrés”, explica el doctor Menchen
Los expertos apuntan que todavía no existen estudios que evidencien la relación directa del estrés con las enfermedades digestivas. “Existen algunos datos clínicos y experimentales que sugieren que el estrés psicológico podría ejercer un papel aditivo en el nivel de percepción sintomático, pero no hay evidencias suficientes que demuestren su efecto directo en la aparición de lesiones”, explica la doctora Maite Arroyo, médico adjunto del servicio de Aparato Digestivo del Hospital Clínico Universitario de Zaragoza.
En cuanto al tratamiento de la acidez y el reflujo existen distintas terapias. Un grupo de fármacos muy eficaces son los inhibidores de la bomba de protones (IBP), que inhiben la secreción ácida del estómago. “Los inhibidores de la bomba de protones son los fármacos más eficaces para alcanzar la inhibición de la secreción ácida del estómago y obtener cicatrización de las lesiones y controlar la sintomatología del reflujo”, puntualiza la doctora Mayte Arroyo
Publicado en AZprena

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